31.10.08

Dra. Jeckill & Miss Hyde

Estoy convencida de que no somos uno como conciencia, sino un conglomerado inconsciente de si mismo. Las plantas de poder nos ayudan a descorrer el velo, haciendo que el conglomerado se vuelva conciente. Lo que llamamos ego actúa como aglutinante de las múltiples entidades que conviven dentro de nosotros. En mi caso personal, hay una parte de mí que estuvo a punto de matarme. Pero repentínamente he tomado conciencia de que esa parte no es mía, que no me pertenece.
El que lea esto y quiera creerlo que lo crea; el que no y prefiera creer que voy colocada, está muy bien si quiere, y el que se sienta tentado a creer que podría tratarse de una psicosis, bienvenido sea también, que aquí estamos abiertos a todo. Al fin y al cabo, pss... este blog sólo intenta ser un diario público y no una cuidada bitácora literaria, como en su día lo fue El kosmonauta.
Tengo la certeza de que hay dos maneras de combatir al monstruo. Una es luchando contra él, y otra es potenciando la parte sana que las plantas de poder son capaces de mostrarnos -a veces muy dolorosamente, y otras de manera más amable. Yo elijo la segunda. En mi opinion, no es luchando contra el monstruo como se consigue la curación, sino potenciando el lado bueno, la chicha, lo que no puede ni podrá jamás ser dañado. Es decir, lo que soy.
El gran regalo de mis abuelos consiste en haberme enseñado a distinguir el uno de la otra. Ahora que lo sé, estoy preparada para el leñazo.
Creo.

4 comentarios:

Vandalia dijo...

Y sí, estar preparado para el leñazo creo que es lo más importante... siempre hay leñazos, más vale verlos venir.

Un besaaaaaaaaazo gigante.

Fata Morgana dijo...

El leñazo ayahuasquero no lo ves venir, cielo, llega si quiere, y cuando llega ya no te puedes zafar...
Besis :)

Analía dijo...

Habrá que probar esa plantita
...
Y qué tal lo del abuelo? A ver para cuando el racconto.
Un abrazo

Fata Morgana dijo...

Hola, ando medio descolgada del blog, Ana. Ya llegará. Besazo.