30.10.09

La experiencia

Ya, ya sé que debería actualizar. Pero es que últimamente ando mucho por el mundo real y no me queda tiempo para el virtual... sin contar conque estoy metida en mi novela, en la pintura, en cursos, bajando y subiendo todo el día (de Madrid a la Sierra, de la Sierra a Madrid), con lo cual se vuelve algo complicado retomar el blog.

Sin embargo, me paso un momentín para dejar una sentencia tan sencilla como útil. Casi como una receta de cocina. Algo que merece ser recordado más a menudo:

Ninguna verdad necesita ser defendida. Basta conque sea experimentada.

Photo/post: David LaChepelle

8.10.09

GRIPE A: ¿pandemia o estrategia políticorporativa?

La doctora Teresa Forcades nos habla de la Gripe A en esta impresionante entrevista "indie" que vale la pena ver y difundir. Más allá de toda la info amarillista sin mucho sustento científico que circula por la Red, esta monja benedictina y doctora en medicina nos expone con objetividad y valentía las consecuencias de una posible vacunación masiva... a nivel mundial.
Este vídeo ya está volando por todos sitios, entre otros ha salido hoy en La Vanguardia digital. Agradezco mucho la alerta de mi amiga y maestra Tina Lindhard a través de Jordi Vila-Vila y la Fundación Ananta.

6.10.09

Asuntos del cerebro


Acabo de ver un programa en Documentos TV, de la 2, que me ha dejado entre indignada y atemorizada. Parece ser que últimamente, en USA, crecen “de forma exponencial” los casos de transtorno bipolar en niños. El programa giraba en torno al uso correcto o incorrecto de medicamentos psiquiátricos para combatir el supuesto brote de TAB. En esta ocasión entrevistaban a los padres y también a algunos de los niños.
Cualquiera que sepa, mínimamente, lo que es un transtorno bipolar y haya visto el programa, llegará a la conclusión de que esos niños más que padecer un TAB dán la impresión de estar profundamente enfermos, pero no de TAB.
Basta con ver a una niña de unos doce años en el consultorio de su psiquiatra llorando porque su padre se iba a Irak. Mientras la niña lagrimea, el profesional aconseja a su madre subir un pelín la dosis del ansiolítico que la chavala viene tomando desde los cuatro años, a fin de que su compartamiento se haga adaptable a eso de tener que ir al colegio. Cosas de la adaptabilidad al orden social.
Aunque el programa cuestiona la ética médica de recetar o no a los niños todo tipo de psicofármacos que no han sido debidamente probados en laboratorios, en ningún momento define las características del transtorno bipolar, no se ve a ningún niño que muestre tales características de forma comprobable, y ninguno de los profesionales entrevistados plantea otra alternativa que no sea la medicación. Se habla de transtorno bipolar, pero se omite que la denominación completa del transtorno sea transtorno afectivo bipolar. A nadie le da por hablar de afectividad, ni se hace mención a las posibles causas en relación con el núcleo familiar y su inserción en un determinado marco social.
En el programa, los padres aparecen como meros robots acatando ciegamente tanto el diagnóstico como la receta del nuevo doctor Benway, y comentando en consulta los pobres resultados de la medicación. Padres gordos como pavos del día de Acción de Gracias con sus chavales igualmente fofos, o llenos de acné, niños rubios de mejillas sonrosadas dando saltos de sillón en sillón -como cualquier niño- y hablando de cómo matarán al compañerito de clase…
Las fantasías de una niñita de cinco años, encantadora, acerca de cortarle la cabeza a no sé quienes. Y sus padres, ovillados en un rincón sin atreverse a abrir la boca, no sea que la niña vaya a degollarles.
Padres que no saben qué hacer con sus niños, rebosantes de grasa apisonada contra el hipotálamo, asustados porque el niño “no encaja” y no puede estarse quieto. Niños que ya no se duermen sin un sedante. Que de día funcionan como antenas receptoras de un sistema reventado y moribundo. Niños intentando ser convertidos en animales adiestrados por cuatro matasanos con licencia -que para colmo se dán el lujo de cobrar una pasta, en un sistema donde sabemos bien que la salud no es ni será pública jamás-, bajo consentimiento de unos padres mal alimentados, manipulables y robotizados que al no saber qué hacer con sus propias vidas, anestesian las de sus hijos.
No se habla de las causas: sólo se intenta tapar los síntomas. Tapan un agujero y se abre otro al que darán en llamar “daños colaterales”.
De ahí que se cuestione el uso de psicotrópicos en niños, y de ahí que nuevos preclaros salgan en la tele con nuevas teorías -uno (de origen oriental, el tipo justo del que si le preguntas de dónde es te dirá que de Connecticut)- proponía empezar a medicar al niño antes de que se desarrolle el TAB. Es decir, que al menor síntoma: chute. Otro, proponía algo mejor: repetir el experimento que se hizo con los niños enfermos de cáncer, por el doctor Benway de Pensilvania. ¿En qué consiste?, le preguntan. Pues básicamente en que los agrupas a todos por tipo, y empiezas a experimentar para ver resultados.
Parece ser que su propuesta ha tenido amplia repercusión en el ambiente médico.
El caso más grave y cuestionable que se presentaba, era el de un muchacho de dieciseis años, que lleva más de diez usando ocho clases de medicamentos: ansiolíticos, pastillas para dormir, antidepresivos, estabilizadores del ánimo… todo eso, al parecer, para un chaval de grandes orejas que a los cuatro no respondía a la orden de ven a comer que la comida se enfría.
Había que ver al chaval con esos años: delgadillo y ojeroso, con los padres gordos de siempre. Doce años después: el mismo chaval, mucho más feo, mucho más fofo y mucho más infeliz. Tiene la expresión agotada de un hombre de cincuenta años, y comenta con cierta ilusión que el programa de medicina alternativa (yoga, creo) recetado por su médico de cabecera, le dá muy buenos resultados con el tic crónico que le provoca el coctel de medicamentos. Una se lo imagina seis horas diarias “tictineando” delante de la tele o jugando al Guitar Hero.
Sin embargo, parece ser que la gran pionera en el tratamiento del transtorno bipolar en niños americanos es una entidad llamada Asuntos del cerebro. En el documental se ve una doctora con cara de no haber roto un plato, explicando a un niño y a sus padres el funcionamiento de su cerebro, y las zonas afectadas que darían lugar al TAB.
Suerte que la psiquiatría haya evolucionado unos cuántos minutos desde la lobotomía y el electroshock: ahora por lo menos le explican a esta gente cómo se lo harán, y siendo que el tratamiento es indoloro y garantiza una muralla infranqueable entre las emociones y el mundo, tanto el niño como el padre se sienten aliviados. Aliviados de haber encontrado un remedio para su "enfermedad". Aliviados de aceptar por decreto que en la tierra de los tuertos, el ciego es rey.

4.10.09

Última hora de la cigarra

Se nos fue Mercedes Sosa, la Negra, nuestra Pachamama, voz única y profunda de América Latina. Poco hay que decir, querida Negra, alma grande, siempre amorosa, todo un símbolo de los derechos humanos en una época donde ni derechos ni torcidos, y mucho menos pieles rojas. Conoció, también el exilio, y ahora muere en nuestra tierra a los 74 años. Dos cuadras de cola para despedir a Mercedes, rezan los titulares de un diario cualquiera.
Os dejo parte de su aliento, en esta canción que es para mí todo un himno a la supervivencia.

Mercedes Sosa, San Miguel de Tucumán, Argentina, 9 de julio de 1935/Buenos Aires, 4 de octubre de 2009. Gracias, Negra. R.I.P